¿Cómo se hace el trámite de divorcio en Chile?

Que hacer para iniciar el trámite en Chile

¿Necesitas poner fin a tu vida conyugal pero no sabes cómo iniciar el proceso? ¿Desconoces cómo funciona la ley en Chile? Si estás aquí probablemente la respuesta a ambas preguntas sea afirmativa, pero no desesperes, ya que en el siguiente artículo te explicamos los puntos clave del divorcio en nuestro país.

¿Es posible disolver un matrimonio?

Antes de resolver este apartado, debemos clarificar qué se entiende por matrimonio ante la ley vigente en Chile. Para ello, es necesario dar un vistazo a nuestro Código Civil, el cual lo define como “un contrato solemne por el cual un hombre y una mujer se unen actual e indisolublemente, y por toda la vida, con el fin de vivir juntos, de procrear, y de auxiliarse mutuamente”.

Posiblemente haya reparado en que la legislación parece tajante al otorgar un carácter indisoluble a la vida en pareja, pero para vuestra tranquilidad si existe un mecanismo que nos permite hacer una excepción a dicha regla: el divorcio.

En la siguiente capsula informativa producida por la Biblioteca del Congreso Nacional encontrarás más información al respecto:

¿Qué es el divorcio y cuáles son sus efectos?

Un divorcio se define como el término de un matrimonio, tras una solicitud efectuada en un Juzgado de Familia por uno o ambos cónyuges. Al ser este último un contrato civil, quedan además sin efecto todos los compromisos, obligaciones y derechos asociados.

De ese modo, el compromiso de auxilio mutuo -que en la práctica se traduce en la obligación moral de, por ejemplo, protegerse, cuidarse y alimentarse- desparecen por completo. 

Se extinguen además los derechos hereditarios al momento de fallecer alguna de las partes, de manera que el sujeto sobreviviente no podrá reclamar ningún bien como si fuese propio.

Por último, si el matrimonio estaba constituido como una sociedad conyugal -sin separación de bienes- ésta también se disuelve, de modo que todo bien adquirido posteriormente al divorcio es de absoluta propiedad de su comprador.

¿Cuáles son los requisitos para divorciarse?

La ley de matrimonio civil contempla tres puntos clave para que este trámite pueda iniciarse, siendo la voluntad expresa de llevar a cabo esta demanda el primero de ellos. Si al menos uno de los cónyuges no señala su disposición a separarse es imposible comenzar este proceso.

El segundo requisito es la acreditación de que ambas partes se encuentran viviendo en lugares diferentes por un plazo determinado. Esto se puede demostrar mediante un documento emitido por el Registro Civil denominado cese de convivencia, o bien, mediante testigos, contratos de arriendo o cualquier otra prueba que acredite que llevan separados el tiempo que exige la ley.

Finalmente, un tercer requerimiento sería la posibilidad de invocar una violación grave de los deberes y obligaciones que les impone el matrimonio, o de los deberes y obligaciones para con los hijos, que torne intolerable la vida en común.

¿Qué tipos de divorcio existen en Chile?

Nuestra legislación contempla tres modos de finalizar un matrimonio, siendo estos el divorcio de común acuerdo, divorcio unilateral y divorcio culposo. A continuación, repasaremos con mayor profundidad cada uno de ellos.

Divorcio de común acuerdo:

Esta tipología corresponde a aquella que se produce por el acuerdo explícito de ambos cónyuges, así queda de manifiesto que, un requisito esencial de esta clase de divorcio es la determinación conjunta de ambas partes de llevar a cabo su desvinculación legal.

Por ende, al constituirse como una forma pacífica de extinguir un matrimonio, esta modalidad es la más rápida para efectuar el trámite ya que tarda, en promedio, un mes en concretarse. Característica que le otorga, además, la denominación de divorcio express.

Todo lo que se debe hacer para concretarlo es acreditar el cese de convivencia por el periodo de un año o superior, firmar el “Acuerdo Completo y Suficiente” – que regula pensiones de alimentos, tuición de los hijos, regímenes de visitas y compensaciones económicas- y presentarse en el Juzgado de Familia con la documentación señalada para agendar una audiencia, instancia donde el juez procederá a dictar el divorcio.

Divorcio unilateral:

Cuando no existe una decisión compartida de ambas partes respecto a poner término a un matrimonio, quien sea el principal interesado podrá iniciar un proceso de divorcio de forma unilateral.

Por supuesto, llevar a cabo una separación legal con estas características demora aproximadamente 90 días, es decir, se trata de un trámite mucho más largo que el expuesto con anterioridad y sus requisitos son de una mayor exigencia, ya que se requiere acreditar un cese de convivencia por un periodo mínimo de tres años para que proceda la interposición de la demanda.

Sin embargo, con el fin de evitar un juicio de divorcio unilateral, la ley además obliga a la pareja a acudir a un centro de mediación, donde tendrán reuniones con un mediador, quien potencialmente facilitará que se establezca un diálogo conciliador entre los cónyuges, procediendo a ejecutarse un divorcio de mutuo acuerdo en su lugar.

No obstante, si la instancia anterior no produce un resultado favorable, se continuará con el proceso de acreditación de cese de convivencia antes mencionado, para luego dar inicio a las correspondientes audiencias preparatoria y de juicio, dictándose finalmente el término legal del matrimonio.

Divorcio culposo:

Esta última categoría compete a aquellas parejas donde alguno de los cónyuges ha cometido una falta a los compromisos básicos del matrimonio, entre los cuales figuran situaciones ligadas al alcoholismo, drogadicción, homosexualidad, infidelidad, abandono de hogar, maltrato físico y/o psicológico.

La gran diferencia de esta modalidad de divorcio es que no es necesario acreditar el cese de convivencia. El sujeto afectado puede concurrir de inmediato al Juzgado de Familia a interponer la demanda, mostrar las pruebas que inculpan a la otra parte en una audiencia preparatoria y conocer el fallo en la posterior audiencia de juicio.

Nótese, sin embargo, que la ejecución del trámite en su totalidad tarda -al igual que el divorcio unilateral- un lapso cercano a los tres meses.

Compensación económica: ¿Qué es y cuando se debe pagar?

La compensación económica es una retribución en dinero o en bienes materiales que le da uno de los cónyuges al otro tras un divorcio, solo en el caso de que uno de ellos (hombre o mujer) haya postergado su carrera profesional o su actividad laboral para cuidar a los hijos en común o para dedicarse a las labores de la casa.

Debe tener en cuenta que el pago se realiza solo una vez que el matrimonio se termina y no procede cuando el contrato sigue vigente. En esa misma línea, tampoco es admisible su solicitud cuando el abandono de carrera o trabajo antes mencionado ha sido motivado por razones ajenas al quehacer doméstico.

Prestaciones económicas:

Se ha de establecer el aporte en dinero que el padre o la madre que no viva con los hijos deberá destinar para la educación, alimentación, recreación u otros gastos esenciales de estos.

Cuidado personal:

Se debe definir cuál de las partes involucradas se hará cargo de los hijos, vale decir, asumirá la responsabilidad de educarlos, criarlos y proporcionarles un hogar. De ese modo, también asumirá la representación legal y la administración de sus bienes.

Relación directa y regular:

Debe quedar formalmente estipulado el derecho y régimen de visitas que tendrá la parte que no tiene la tuición de los hijos.

La forma en que se decide la resolución de cada uno de estos puntos es distinta, dependiendo el tipo de divorcio que se esté solicitando. En consecuencia, si se trata de un acuerdo mutuo, bastará con la firma de un “Acuerdo Completo y Suficiente”, mientras que en un divorcio unilateral o divorcio culposo será un juez quien dicte una solución.

¿Qué sucede con mis bienes tras un divorcio?

Lo que suceda con los bienes de cada cónyuge no depende del tipo de divorcio sino del tipo de matrimonio contraído, siendo tres las categorías actualmente vigentes según la actual legislación.

De esta forma, la ley establece procedimientos diferentes para determinar el futuro de su patrimonio distinguiendo si está casado en sociedad conyugal, con participación en los gananciales o con separación de bienes.

Si en vuestro caso ha contraído matrimonio en sociedad conyugal, primero deberá calcularse el valor de todos sus bienes, para luego proceder a decidir su repartición en un Acuerdo Completo y Suficiente (divorcio por mutuo acuerdo) o mediante el dictamen de un juez (divorcio unilateral o culposo).

Por otro lado, si se encuentran vinculados con participación en los gananciales, el cónyuge que posea mayor cantidad de bienes deberá compensar al otro, de modo que al momento de divorciarse el patrimonio de ambos sea equitativo, sin importar el tipo de divorcio que se esté solicitando.

Por último, si existe separación de bienes no hay nada que negociar, ya que la ley es clara al estipular que el patrimonio adquirido por cada cónyuge es de absoluta propiedad de su comprador.

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